MI OPINIÓN SOBRE EL LIBRO CON SEMILLAS
Desde
el principio me causó un gran interés.
Como
toda historia, necesitaba semillas, cosas que contar y enseguida me
puse a pensar cómo contarlas. Recordé que mi padre, en muchas
ocasiones, por la noche me dice “que sueñes con cosas bonitas”.
Y eso es lo que hice, recordar todo aquello que me había hecho
feliz. Luego decidí contarlo a modo de carta dirigida a un amigo que
vive en el extranjero. Y tras preguntar a los mayores qué es la
Felicidad, la mayoría me decía la Felicidad completa no existe, que
lo que existen son momentos de felicidad, y que cuantos más momentos
de felicidad podamos vivir más felices seremos.
A
partir de ahí, las semillas empezaron a crecer, me convertí en una
exploradora, que buscaba “acertijos de felicidad”, que cuando los
solucionaba me permitían disfrutar de más momentos de felicidad.
Así describí los viajes que más me habían gustado (Santander, los
Picos de Europa...), los musicales que había podido disfrutar
(Sonrisas y Lágrimas, Peter Pan, El Rey León), y todos aquellos
momentos maravillosos e irrepetibles (un concierto de música, cantar
en el coro para Globalmón, disfrutar de la playa...) y por último
recordar alguna de las recetas de cocina que más me gustan (como el
suquet de rap, o el helado de coco).
Casi
sin darme cuenta, había escrito una historia, la historia de mis
momentos bonitos.
Ahora
que ha pasado un tiempo, lo he vuelto a ver y leer, y me ha provocado
un nuevo momento de felicidad. Momento de felicidad que puede durar
en el tiempo, ya que siempre estará ahí para recordarme lo bien que
me lo pasé, los momentos tan bonitos que disfruté.
Aida
Ibáñez Simó.
No hay comentarios:
Publicar un comentario