De lo más normal
Érase una vez una niña llamada Sara, ella tenía dos hermanas mayores, María y Leticia. Ellas dos eran listas y espabiladas, nunca desperdiciaban un segundo de sus vidas. En cambio Sara no, la niña tenía 10 años y lo único que se le daba bien era la magia, entonces en el colegio iba mal. Ella no contaba su secreto a su familia porque entonces se reirían, solo se lo contó a su mejor amiga, Laura. Laura sería la única persona capaz de guardarle el secreto y no reirse.
Un día, Sara, como normalmente, suspendió el examen de Conocimiento. Ella triste, se fue a casa y cuando acabó todos los deberes llamó a su amiga Laura, y le contó todo lo que sentía, por las noticias solo escuchaba cosas malas y eso la ponía aun más triste. Cuando ya iba a apagar la televisión se interesó por una de los acontecimientos, había llegado una adivina a la ciudad capaz de hacer feliz a las personas.
Al día siguiente, aprovechando que no tenían deberes se fueron a ver a aquella famosa adivina. Aquella le dijo que pronto tendría un cambio radical en su vida. Sara esperó semanas y por fin un miércoles se le presentó en su casa una señora de aspecto desbaratado que entró por la puerta y se fue a la habitación de la niña como si la conociera desde siempre. Una vez allí la mujer le señaló la silla y Sara se sentó, después aquella persona le puso las manos en la cabeza y acto seguido se fue.
Semanas después Sara volvía volando a casa, un mes después,ayudaba a la gente necesitada y medio año después se convirtió en una verdadera bruja con su escoba pero ssssss... guardarme el secreto, que le prometí no contarlo. Lo único que os puedo decir es que es la bruja más generosa del mundo. AAAA y la conocéis
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