lunes, 11 de febrero de 2013

Hola chic@s, aqui os dejo la obra que vamos a representar

 
SEGISMUNDO:¡Ay, mísero de mí, y ay infelice!
ROSAURA:   ¡Qué triste vos escucho!
           Con nuevas penas y tormentos lucho.
CLARÍN:    Yo con nuevos temores.
ROSAURA: Clarín...
CLARÍN:   ¿Señora...?
ROSAURA: Huyamos los rigores
           de esta encantada torre.
CLARÍN:   Yo aún no tengo
           ánimo de huír, cuando a eso vengo.
ROSAURA:   ¿No es breve luz aquella
           caduca exhalación, pálida estrella,
           que en trémulos desmayos
           pulsando ardores y latiendo rayos,
           hace más tenebrosa
           la obscura habitación con luz dudosa?
           Sí, pues a sus reflejos
           puedo determinar, aunque de lejos,
           una prisión obscura;
           que es de un vivo cadáver sepultura;
           y porque más me asombre,
           en el traje de fiera yace un hombre
           de prisiones cargado
           y sólo de la luz acompañado.
           Pues huír no podemos,
           desde aquí sus desdichas escuchemos.
           Sepamos lo que dice.

Descúbrese SEGISMUNDO con una cadena y la luz vestido de
pieles
SEGISMUNDO:¡Ay mísero de mí, y ay infelice!
              Apurar, cielos, pretendo,
           ya que me tratáis así,
           qué delito cometí
           contra vosotros naciendo.
           Aunque si nací, ya entiendo
           qué delito he cometido;
           bastante causa ha tenido
           vuestra justicia y rigor,
           pues el delito mayor
           del hombre es haber nacido.
              Sólo quisiera saber
           para apurar mis desvelos
           --dejando a una parte, cielos,
           el delito del nacer--,
           ¿qué más os pude ofender,
           para castigarme más?
           ¿No nacieron los demás?
           Pues si los demás nacieron,
           ¿qué privilegios tuvieron
           que no yo gocé jamás?
             Nace el ave, y con las galas
           que le dan belleza suma,
           apenas es flor de pluma,
           o ramillete con alas,
           cuando las etéreas salas
           corta con velocidad,
           negándose a la piedad
           del nido que dejan en calma;
           ¿y teniendo yo más alma,
           tengo menos libertad?
              Nace el bruto, y con la piel
           que dibujan manchas bellas,
           apenas signo es de estrellas
           --gracias al docto pincel--,
           cuando, atrevido y crüel,
           la humana necesidad
           le enseña a tener crueldad,
           monstruo de su laberinto;
           ¿y yo, con mejor instinto,
           tengo menos libertad?
              Nace el pez, que no respira,
           aborto de ovas y lamas,
           y apenas bajel de escamas
           sobre las ondas se mira,
           cuando a todas partes gira,
           midiendo la inmensidad
           de tanta capacidad
           como le da el centro frío;
           ¿y yo, con  más albedrío,
           tengo menos libertad?
              Nace el arroyo, culebra
           que entre flores se desata,
           y apenas sierpe de plata,
           entre las flores se quiebra,
           cuando músico celebra
           de las flores la piedad
           que le dan la majestad
           del campo abierto a su huída;
           ¿y teniendo yo más vida,
           tengo menos libertad?
              En llegando a esta pasión,
           un volcán, un Etna hecho,
           quisiera sacar del pecho
           pedazos del corazón.
           ¿Qué ley, justicia o razón
           negar a los hombres sabe
           privilegios tan süave
           excepción tan principal,
           que Dios le ha dado a un cristal,
           a un pez, a un bruto y a un ave?
ROSAURA:      Temor y piedad en mí
           sus razones han causado.
SEGISMUNDO:¿Quién mis voces ha escuchado?
           ¿Es Clotaldo?
CLARÍN:                   Di que sí.
ROSAURA:   No es sino un triste, ¡ay de mí!,
           que en estas bóvedas frías
           oyó tus melancolías.
SEGISMUNDO:Pues la muerte te daré
           porque no sepas que sé
           que sabes flaquezas mías.
              Sólo porque me has oído,
           entre mis membrudos brazos
           te tengo de hacer pedazos.
CLARÍN:    Yo soy sordo, y no he podido
           escucharte.
ROSAURA:               Si has nacido
           humano, baste el postrarme
           a tus pies para librarme.
SEGISMUNDO:Tu voz pudo enternecerme,
           tu presencia suspenderme,
           y tu respeto turbarme.
              ¿Quién eres?  Que aunque yo aquí
           tan poco del mundo sé,
           que cuna y sepulcro fue
           esta torre para mí;
           y aunque desde que nací
           --si esto es nacer-- sólo advierto
           eres rústico desierto
           donde miserable vivo,
           siendo un esqueleto vivo,
           siendo un animado muerte.
              Y aunque nunca vi ni hablé
           sino a un hombre solamente
           que aquí mis desdichas siente,
           por quien las noticias sé
           del cielo y tierra; y aunque
           aquí, por que más te asombres
           y monstruo humano me nombres,
           este asombros y quimeras,
           soy un hombre de las fieras
           y una fiera de los hombres.
              Y aunque en desdichas tan graves,
           la política he estudiado,
           de los brutos enseñado,
           advertido de las aves,
           y de los astros süaves
           los círculos he medido,
           tú sólo, tú has suspendido
           la pasión a mis enojos,
           la suspensión a mis ojos,
           la admiración al oído.
              Con cada vez que te veo
           nueva admiración me das,
           y cuando te miro más,
           aun más mirarte deseo.
           Ojos hidrópicos creo
           que mis ojos deben ser;
           pues cuando es muerte el beber,
           beben más, y de esta suerte,
           viendo que el ver me da muerte,
           estoy muriendo por ver.
              Pero véate yo y muera;
           que no sé, rendido ya,
           si el verte muerte me da,
           el no verte ¿qué me diera?
           Fuera más que muerte fiera,
           ira, rabia y dolor fuerte
           fuera vida.  De esta suerte
           su rigor he ponderado,
           pues dar vida a una desdichado
           es dar a un dichoso muerte.
ROSAURA:      Con asombro de mirarte,
           con admiración de oírte,
           ni sé qué pueda decirte,
           ni qué pueda preguntarte;
           sólo diré que a esta parte
           hoy el cielo me ha guïado
           para haberme consolado,
           si consuelo puede ser
           del que es desdichado, ver
           a otro que es más desdichado.
              Cuentan de un sabio que un día
           tan pobre y  mísero estaba,
           que sólo se sustentaba
           de unas yerbas que comía.
           ¿Habrá otro --entre sí decía--
           más pobre y triste que yo?
           Y cuando el rostro volvió,
           halló la respuesta, viendo
           que iba otro sabio cogiendo
           las hojas que él arrojó.
              Quejoso de la fortuna
           yo en este mundo vivía,
           y cuando entre mí decía:
           ¿Habrá otra persona alguna
           de suerte más importuna?,
           piadoso me has respondido;
           pues volviendo en mi sentido,
           hallo que las penas mías,
           para hacerlas tú alegrías
           las hubieras recogido.
              Y por si acaso mis penas
           pueden aliviarte en parte,
           óyelas atento, y toma
           las que de ellas no sobraren.
           Yo soy...



                                                                                                        Víctor Pons

1 comentario: