miércoles, 20 de febrero de 2013

VAYA CUADRO.

Hola comp@ñeros de 6º cuelgo este cuento que hice de trabajo de navidad en lengua.
Un beso y suerte con el examan de Cone.



                         VAYA CUADRO.



A Victoria nunca le había gustado ese cuadro. Su abuela se lo había regalado hacía dos años con una nota, en la que le ponía: “cuando mires en el fondo de este cuadro tu estado de ánimo cambiará”. En el cuadro aparecían dos niñas y un niño en el campo jugando con una pelota.



Acababa de cumplir 12 años y sus padres le habían organizado una fiesta fantástica. Pero Victoria no acababa de sentirse contenta. Al pasar por delante del cuadro observó que los tres niños estaban tristes. Observó con más detalle y de repente vió que una de las niñas sonreía. Pensó, debo de estar volviéndome loca porque juraría que esos tres estaban tristes.



Al fin de semana siguiente, Mónica la hermana de Victoria, sin querer o queriendo, nunca se sabrá, le había roto su trabajo de tecnología, un circuito eléctrico precioso. Victoria estaba furiosa, nadie parecía entenderla, todo le salía mal. Y de nuevo, ese cuadro horrible. Quería romper algo de lo enfadada que estaba, y estando mirando el cuadro y apunto de lanzarle un vaso con agua, se percató de que el niño del cuadro le sonreía. Caray, pensó Victoria, otra vez estoy viendo cosas raras.



Se acercaba el festival de Navidad del colegio, y ella había estado preparando con mucho entusiasmo su disfraz, iba a ser uno de los renos de Papá Noel. Sin embargo, de nuevo un bote de pintura verde con el que su padre estaba pintando el porche, se derramó y dejó al reno verde como el musgo. Su irritación iba en aumento, cuando de nuevo viendo ese cuadro observó que la otra niña del cuadro le sonreía. Esto era de locos, un cuadro que siempre había odiado porque los niños que salían en él estaban tristes y no le decían nada, ahora parecía que estuvieran riéndose de ella. Estaban contentos, pero por qué.



Recordó lo que le dijo su abuela al regalárselo, “cuando mires en el fondo de este cuadro tu estado de ánimo cambiará”.

Pensó Victoria, vaya tontería, no sabía la razón pero aquel cuadro cada vez le hacía prestarle más atención.

Se sentó delante de él, y lo miró fijamente, al detalle, intentando descubrir algún secreto misterioso, pero no. Empezó a reirse de ella misma, de la situación tan ridícula en la que estaba. Niños tristes que de repente me sonríen, vaya tontería.



Empezó a recordar las cosas que últimamente le habían hecho enfurecer: ese regalo de cumpleaños horrible, el circuito eléctrico chamuscado por su hermana y el reno de color verde musgo. Era increible, si realmente todo eso no había tenido la mayor importancia en realidad. Se puede decir, que habían sido pinceladas de risa en una vida de niña malcriada y caprichosa. No podía parar de reirse, qué ridícula se sentía, pero a la vez que orgullosa de su abuela, al haber entendido por fin el significado de su regalo.



Por muy triste que nos podamos encontrar en un momento determinado, siempre habrá algo o alguien que conseguirá cambiar tu estado de ánimo. Sólo tienes que mirar fíjamente y lo encontrarás. Está ahí, de verdad.


2 comentarios:

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  2. Zahira, me parece un cuento precioso y con mucho sentimiento.Tienes dentro de ti una gran escritora.
    Ánimo y adelante que nadie pare tu creatividad.

    Un beso
    Amparo

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